LA EUCARISTÍA Y EL ACUERPAMIENTO ENTRE MUJERES

28.03.2024

Isabel Huerta

Jesús al celebrar la última Cena (banquete pascual) con sus discípulxs, dio su sentido definitivo a la pascua judía. Es decir, el paso de Jesús de su muerte a su resurrección, la Pascua nueva se anticipa en la cena y se celebra en la Eucaristía. La eucaristía es acción de gracias a Dios. Las palabras eucharistein (Lc 22,19; 1 Co 11,24) y eulogein (Mt 26,26; Mc 14,22) recuerdan las bendiciones judías que proclaman —sobre todo durante la comida— las obras de Dios: la creación, la redención y la santificación (CCE 1340-1341).

Jesús a través de esta acción de gracias invita a repetir sus gestos y sus palabras, es decir hacer memorial, de su vida, de su muerte, de su resurrección y de la comunión a unirnos a él a través de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo (1 Co 10,16-17) (CCE 1341).

En las iglesias cristianas la Eucaristía se ha sacralizado tanto que se ha dejado de lado la humanidad, pues se ha convertido en la vivencia de un rito que cada vez más carece de sentido, ya que se nos olvida que el cuerpo de cristo, es un cuerpo vivo que se transforma para unirnos como pueblo de Dios, y nos une en comunidad.

En los últimos años las mujeres se han acuerpado (término que se describirá más adelante) y han mostrado que así como el cuerpo de Jesús fue ultrajado, así lo han sido, los cuerpos de las mujeres. Cuerpos que han sido históricamente violentados, golpeados, explotados, violados, asesinados. Lamentablemente la liturgia eucarística no ha contribuido demasiado a cambiar esa visión sobre la mujer, por el contrario el cuerpo de las mujeres se ha visto con recelo y, en muchos casos, como fuente de pecado (Vélez, 2020).

Las teologías feministas han venido trabajando por cambiar esta realidad, exigiendo y alcanzando los derechos civiles, sociales, económicos, culturales, religiosos que pertenecen a las mujeres por su propia dignidad, pero que se les han negado por siglos, pues incluso muchas de las violencias actuales hacía las mujeres se sostienen en el discurso religioso.

Estos cuerpos de las mujeres, ultrajados no son ajenos al cuerpo de Cristo del que nos habla Pablo en su carta primera de Corintios "este cuerpo con diversos miembros, cada uno aportando su propia riqueza, ha de vivir esa unidad real que supone que "si un miembro sufre, todos los demás sufren con él". (1Cor.12, Rom 12)(Vélez, 2020). Por eso, la realidad de las mujeres no es ajena a la comunidad cristiana. Ha de estar en su corazón y no se puede descansar hasta transformarla.

Sin embargo esto aún es una realidad lejana para toda la Iglesia porque no se toma en serio la experiencia de las mujeres en su diversidad, al abrazar los dolores y las heridas en carne propia; no se les permite ser escuchadas, ni se actúa frente a las presiones, por eso son las mismas mujeres, quienes han comenzado a tejer redes de apoyo y movilizar la indignación hacia acciones que lleven a la garantía de los derechos civiles y transformación de los sistemas y estructuras patriarcales, coloniales, clasistas y xenófobos.

La experiencia de comunión entre mujeres hoy tiene nombre se llama "acuerpamiento" concepto que surge del feminismo comunitario territorial, particularmente de la acción de las mujeres indígenas de Guatemala de los pueblos Maya y Xinka, y se resume como "estar cuerpo a cuerpo, unas con otras"(Cabnal, 2019).

Este acuerpamiento describe las violencias diferenciales, los impactos que han vivido las mujeres en su diversidad. Plantea que las marcas de las violencias no solo persisten en los cuerpos o en la vida individual y familiar, también en las comunidades, regiones y escenarios de participación política (González, 2023). Asimismo, reconstruye las formas de resistencia, la juntanza, la participación en política, la organización e incidencia para la garantía de derechos de las mujeres.

A diferencia del concepto comunitario que se tiene en las Iglesias cristianas el acuerpamiento a mi parecer se parece más a la comunión eucarística, pues el acuerpamiento toma en serio la experiencia de las mujeres y en ese habitar, se encuentra materialmente con otros cuerpos, toma la injusticia como propia y actúa en concordancia (Patiño, 2022).

Si se profundiza en el acuerpamiento desde el sentido Eucarístico se puede notar que este une a las mujeres cuerpo a cuerpo, pues implica ese estar en una y en las otras, es una acción personal y colectiva de los cuerpos indignados frente a las injusticias que viven otros cuerpos "en su pluralidad de existencias". Las mujeres por esta indignación, "se autoconvocan para proveerse de energía política para resistir y actuar contra las múltiples opresiones patriarcales, colonialistas, racista y capitalistas". Es entonces cuando el concepto de acuerpamiento, se vuelve acción decolonial al hacer visibles las diferencias y violencias que viven las mujeres en toda su diversidad (Cabnal, 2019; Méndez, 2022).

Dicho sentir de indignación se vuelve acción personal y política reconoce la pluralidad de los otrxs, de ahí que sea un medio para fomentar no solo el reconocimiento de las violencias que han sufrido las mujeres, sino para articular la emoción, la incidencia y el cuidado propio y del otro. Precisamente, acuerpar implica también integrar las prácticas de sanación de los cuerpos y de los territorios que se habitan (Méndez, 2023).

Si en la Eucaristía como acción de gracias, nos unimos a hacer memoria del cuerpo vivo de Jesús que fue ultrajado, para dejarnos transformar y unir fuerzas, examinar la propia conciencia antes de comer el pan y beber de la sangre entonces el Recibir el cuerpo de Cristo no debe dejarnos indiferentes frente a ninguna realidad que desdiga del plan de Dios. Por lo tanto, no puede dejarnos indiferentes frente al cuerpo ultrajado y asesinado de tantas mujeres y exige nuestro compromiso por restaurarlo y abrirnos a la experiencia del acuerpamiento.

Referencias

Cabnal, L. (2019). "El relato de las violencias desde mi territorio-cuerpo-tierra" En tiempos de muerte: Cuerpos, rebeldías, resistencias, ed. Rosalba Icazaand Xochitl Leyva, 113–23. Buenos Aires and San Cristóbal de las Casas: Clacso

González, M.C.(2023) Acuerpar la verdad de las mujeres en incidir en la no repetición. Paz con mujeres, boletín 3. Boletin-Fokus-3-DICIEMBRE-2023.pdf

Iglesia católica, catecismo de la iglesia católica. 1340-1341.

Méndez, M. J. Acuerpar. (s.f.). The Decolonial Feminist Call for Embodied Solidarity. Signs: Journal of Women in Culture and Society, 49(1), 37–61. https://doi.org/10.1086/725839

Patiño Niño, D. M. (2023). La lucha feminista de Juana Julia Guzmán. Revista De Estudios Sociales, (84), 41–57. https://doi.org/10.7440/res84.2023.03

Vélez, C. (2020) "La Eucaristía y el cuerpo de las mujeres". Religión digital. https://www.religiondigital.org/fe_y_vida/eucaristia-cuerpo-mujeres_7_2246245354.html