PUEDE LA CRUZ SER BUENA NUEVA PARA LAS MUJERES?”

07.04.2023
María Isabel Huerta Armenta.


Como bien sabemos la muerte de Jesús fue una consecuencia del anuncio del Reino de Dios, que incomodó a las autoridades sociales y religiosas, por cuestionar la falta de humanidad, pero sobre todo, por denunciar una ideología llena de injusticia, dolor, desigualdad que solo beneficiaba a unos cuantos y que estaba justificada en discursos religiosos muy bien aprendidos y asumidos, quizá al morir Jesús, creyeron confirmar y reafirmar sus justificaciones, pero lo que no sabían es que despertaron algo más grande, el espíritu de aquellas personas que lograron abrirse a la novedad del evangelio. Es importante reconocer que el mensaje del anuncio del Reino de Jesús era confrontante y crítico, por lo que era un mensaje de resistencia y esperanza. El proyecto de Jesús Buscaba la renovación de Israel que implicaba abrirse a la fraternidad-sororidad, superar las relaciones de poder y cambiar la sociedad. Aunque esto implicara la muerte, pues la cruz de Jesús es la reacción del poder (el romano y el judío subordinado). Ante este mensaje de Jesús crítico, de resistencia y esperanza, la cruz es una consecuencia que Jesús asumió libre y amorosamente, de alguna manera sabemos que el dolor y la muerte son parte de la vida, pero no son el fin, no hemos venido a este mundo a sufrir y a morir sino a vivir. En el discurso cristiano patriarcal las mujeres hemos asumido la idea de “cargar con la cruz” para alcanzar la salvación, estas visiones sobre la cruz desde la no resistencia, presionan a las mujeres en particular a cargar sus “cruces” de abusos físicos y sexuales y sufrimientos evitables, pareciera que el mensaje del anuncio del Reino de Dios consiste en el dolor, en la sangre, en la muerte y el dolor, para las mujeres que han sido objeto de ataques o abusos, el mensaje de que deben aceptar su sufrimiento como si fuera voluntad de Dios no es buena nueva.  Pretender motivarlas con una recompensa en el cielo y afirmar que su sufrimiento fortalecerá su fe no les ofrece una esperanza concreta en medio de sus difíciles circunstancias. No hay señal alguna de que el camino de Dios pueda llevarlas lejos del sufrimiento y conducirlas hacia la vida nueva. Al contrario el reforzar estos pensamientos me parecen contradictorios al evangelio, donde Jesús dignifica a las mujeres, a los vulnerables, al que sufre, además de contrario al sentido redentor de la cruz que Jesús le dio. Entonces “¿Puede la cruz ser buena nueva para las mujeres?”. Considero que sí, la cruz, puede considerarse como buena nueva para las mujeres, pero solo si se cuidadosamente resignifica, tanto teológica como éticamente; esto es, como expresión de solidaridad divina con los oprimidos y oprimidas que promueva la liberación, no como un símbolo de que todo sufrimiento es redentor ni de que las mujeres deben someterse a la violencia y el abuso. Es decir tener claridad que la muerte no es el fin, mantenerse ante los sufrimientos inevitables y solidasarse con el vulnerable como lo estuvieron las Marías al pie de la cruz, firmes, de frente, solidarias con su Maestro quien pudo haber escapado pero permaneció, como aquellas que en el alba siguen estando, desafiando y esperando aun en la cruel y aparente realidad de la muerte.