Notas sobre ‘El viaje a la Resurrección’
En este capítulo, Richard Rohr nos amplía la visión de la resurrección: no se trata de un milagro puntual en la vida de Jesús que demanda aprobación y fe, sino de un patrón creacional que siempre ha sido verdad, y que nos invita a mucho más que creer en un milagro: Si todos y todas somos uno en el sufrimiento, ¿no tendríamos que decir también que somos uno en la vida?
Pablo en 1 Corintos ya lo decía “Si no hay resurrección de la muerte, Cristo mismo no puede ser resucitado” (1 Corintios 15:13). De manera que nos presenta la “resurrección” como un principio universal. (Nosotros desafortunamente, la mayoría solo nos hemos quedado con el pasje siguiente: “Si Cristo no ha sido resucitado, nuestra prédica es inútil, y nuestra fe también” (15:14). Pero la clave está en el versículo anterior). La razón por la que podemos confiar en la resurrección de Jesús es que ya podemos ver la resurrección sucediendo en todos lados.
Si la materia es habitada por Dios, entonces la materia es de alguna manera eterna, y cuando el credo dice, creemos en la “resurrección del cuerpo”, ¡también incluye a nuestros cuerpos, y no solo al de Jesús!
El banquete de bodas
La metáfora e imagen más consistente de Jesús para el estado final de las cosas fue alguna versión de festín o banquete de bodas Sin embargo, parecía saber que a la gente, por su naturaleza, no le gustaría eso. ¡Siempre le hemos hecho difícil a Dios regalar a Dios! Tristemente, hemos preferido leer estos pasajes desde una cosmovisión de escasez en lugar de hacerlo desde un Evangelio de abundancia divina, y a la mente mezquina prefiere la imagen de la corte dualista como metáfora del fin de los tiempos,
La definición fundamental de Gracia podría ser “algo que viene de la nada” y la mente humana simplemente no sabe como procesar eso. La Resurrección también es la gracia llevada a su conclusión final y lógica. Si la realidad comienza en la gracia, por supuesto que debe continuar con “gracia sobre gracia” (Juan 1:16b) la cual “desde esta plenitud todos hemos recibido” (1:16a).
Realidad con una personalidad
Dios tal vez sea mejor visto como la “Realidad personificada” A través de Dios, el mundo que nos rodea —todo lo que existe— parece estar en diálogo con nosotros y nosotras, lo disfrutemos o no, confiemos o no en ello. Incluso cuando nuestras vidas se sientan faltas de sentido, todavía podemos confiar y estar seguros de que Alguien habla, y de que ese Alguien también escucha cuando hablamos. Estar fuera de esa interfaz constante es lo que, probablemente, significa no creer. Cada vez que eliges amar o conectar positivamente con alguien o algo, estás en contacto con la Personalidad Divina. Ni siquiera necesitas llamarlo Dios (a Dios no parece importarle en absoluto). Es de igual importancia decir que conectarse negativamente, odiar, temer u oponerse es no encontrarse con la Personalidad Divina. Es por eso que se nos advierte enérgicamente contra tal negatividad en todos los sentidos
el Nuevo Testamento solo “envía” a aquellos (apostolos) que pueden “ser testigos de la resurrección” (Lucas 24:48), Hechos 1:22, 3:15b, 13:31), es decir, testigos de esta inmensa conversación interna y externa que siempre está ocurriendo. De otra manera, no tenemos casi nada útil que decir, y solo creamos problemas innecesarios para las personas.
¿Qué sucedió en la Resurrección?
Básicamente, el cuerpo circunscripto de Jesús se transformó en Luz ubicua. En adelante, la luz es probablemente la mejor metáfora de Cristo o de Dios. También en nuestras vidas tenemos tales momentos de resurrección, en los que, de vez en cuando, “el velo se rasga”. “Crean en la luz para convertirse en hijos de la luz”, dice Jesús en el Evangelio de Juan (12:36), dejándonos saber que participamos en el mismo misterio, y que él está aquí, ayudando en el proceso.
Podemos describir esto como la “universalización” de Jesús, una especie de cambio al estilo Einstein del espacio y tiempo. Jesús siempre fue el Cristo Universal, pero ahora su importancia para la humanidad y para nosotros se hizo ubicua, personal y atrayente para aquellas personas dispuestas a conocer la Realidad a través de él. También muchas personas conocen la Realidad Divina sin este acceso directo.
Seguramente no se puede probar que Jesús sea el acceso directo —y él no lo necesita—, pero hay muchas vidas abundantes que, de manera sincera, “hacen clic en el enlace”: “por los frutos los conocerán”, dice Jesús (Mateo 7:16-20). Las personas bien alineadas con el Amor y la Luz. Tales personas no necesitan “pruebas” de que Jesús es Dios, o Cristo, ni de que sea perfecto, Las personas de Luz simplemente revelarán un alto nivel de visión, tanto en profundidad como en amplitud, lo que les permite incluir más y más, y excluir menos y menos. Esa es la única prueba que nos ofrecerán, y es la única prueba que deberíamos necesitar.
En la resurrección, Jesucristo fue revelado como Cada Hombre y Cada Mujer en su estado pleno. San Gregorio Palamás (1296-1359) fue específico: “Dios reveló al Cristo [en Jesús] para que la humanidad nunca pueda ser separada del modelo que él encarnó”.7Podemos encontrar esto en muchos más escritos de la Iglesia oriental y sus padres. Atanasio (298-373) lo dijo de esta forma: “Dios [en Cristo] se convirtió en el portador de la carne [durante un tiempo] para que la humanidad pudiera convertirse en la portadora de Espíritu para siempre”.
Si la muerte no es posible para Cristo, entonces tampoco es posible para nada que “comparta la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4).Dios es eterno por definición, y Dios es Amor (1 Juan 4:16),
¿Entonces, qué pasa con el infierno?
Las raíces de tan mala teología están en haber organizado una cosmovisión alrededor de la noción retributiva de la justicia, que distinguimos de una justicia restaurativa. Jesús no practicó ni enseñó la retribución, pero esa es la teología que prefiere el imperio: ganadores y perdedores definidos.
Jesús rechaza categóricamente tales nociones tanto en sus parábolas como en sus enseñanzas, por ejemplo, “Dios provoca que el sol se eleve sobre buenos y malos por igual, y que llueva sobre honestos y deshonestos por igual” (Mateo 5:45), y cuando pone como héroes de la mayoría de sus historias a los de afuera y a los atípicos.
Los sistemas de este mundo son inherentemente contestatarios, competitivos, dualistas, basados en un modelo de escasez de Dios, gracia y misericordia. Confunden retribución —lo que a menudo es poco más que una venganza grosera— con las nociones bíblicas evolutivas sobre sanación, perdón y misericordia divina.
La iglesia estaba destinada a ser una sociedad alternativa en manos de una narrativa completamente diferente. La justicia restaurativa es usada en Nueva Zelanda como el principal modelo de justicia juvenil, y los obispos católicos de aquel país han hecho muy buenas declaraciones sobre ello. En la Escritura, vemos actuar este modelo alternativo de justicia en la famosa historia de Jesús sobre el regreso del pródigo (Lucas 15:11ss), pero casi siempre en los profetas ). La justicia de Dios corrige las cosas en su esencia, y el amor divino no logra sus fines a través del simple castigo o de la retribución.
¡Dios siempre supera el pecado de los israelitas al amarlos aún más! Esta es la justicia restaurativa de Dios.
Mientras operes dentro de un modelo de escasez, nunca habrá suficiente Dios o gracia para ir por la vida. Jesús vino a deshacer nuestras nociones de escasez y a llevarnos a una cosmovisión de abundancia absoluta, o lo que él llamaría el “Reino de Dios”. El Evangelio revela un mundo divino de infinitud, una cosmovisión de suficiencia y más que suficiencia. Nuestra palabra para esta abundancia inmerecida es “gracia”: “Da y habrá más regalos para ti: medida llena, apretada, sacudida y desbordante en tu regazo” (Lucas 6:38). Pasar de un modelo de escasez a un modelo de abundancia es una gran conversión mental y del corazón.
Ningún Evangelio será digno de ser llamado “Buenas Noticias”, a menos que de verdad sea una cosmovisión donde solo se gana, y que sean “buenas noticias para todas las personas” (Lucas 2:10) sin excepción. El derecho a decidir quién está adentro y quién está afuera no es algo que nuestras pequeñas mentes y corazones pueden siquiera imaginar.
Si tienes miedo de Dios, ese nunca es el Dios verdadero. Si te sientes amado en Dios, has encontrado un Dios digno de Jesús y de Cristo. La manera en que vas acercándote es el lugar al que llegas.
Y seremos transformado/as
Se trata entonces del Cristo Eterno, que nunca muere, y que nunca muere en ti! La resurrección se trata de toda la creación, de toda la historia, acerca de todo humano que jamás haya sido concebido, pecado, sufrido, y muerto; sobre cada animal que ha vivido y ha sido torturado hasta la muerte; acerca de cada elemento que ha cambiado de sólido a líquido y a éter durante millones y millones de años. Se trata acerca de mí y de ti. Es acerca de todo. El “camino” del Cristo es, de hecho, otro nombre para todas las cosas.
La resurrección es contagiosa y gratuita. Está en todos lados, visible, disponible para quienes han aprendido a ver, a regocijarse y a no atesorar ni limitar el obsequio omnipresente de Dios.
