Estamos dispuestas a que nuestra fe tenga consecuencias públicas? ¿Cómo? ¿En qué se concreta? La Palabra se hizo cuerpos y habitó entre nosotras. Jn 1,14
Una fe sin obras está muerta. San 2,17
La Palabra hecha cuerpos en su diversidad y dignidad se expresa en una fe viva, una fe cómplice de la Ruah Divina que recrea todo cuanto existe.
Es una fe metamórfica, transformadora radical de las situaciones de marginación y exclusión.
Toda situación pública o privada que atenta contra la igual dignidad de las personas, germina un potencial de liberación.
Ese potencial puede florecer en un compromiso que se encarna en acciones familiares, sociales, de movilización por el bien común y la transformación cultural de las estructuras patriarcales tanto en lo social, como en lo político y religioso.
En nuestro caso lo concretamos en espacios de encuentro entre mujeres de diversidad de estratos sociales y de niveles de educación formal, creando ambientes de reflexión práctica y teórica, intelectual y religiosa, que expresamos en relaciones y celebraciones alternativas.
